Acuarelas para "Niño Yo"





Niño Yo es un trabajo que realicé para una asignatura de pintura cuando estudiaba (por fin en pasado) Bellas Artes. Se trata de un corto totalmente amateur que quiero retomar en cuanto tenga tiempo. El trabajo mezcla imágenes grabadas con una miniDV casera e imágenes pintadas a la acuarela que luego animé levemente. Se trata de un autorretrato videográfico, cuyo protagonista soy yo de pequeño interpretado por mi primo Darío, que es un actorazo. Lo grabamos en su azotea, la cual empapelamos para recrear una atmósfera que quiere ser como una especie de Antártida de papel.

La banda sonora es la parte del trabajo que más me convence y posiblemente la composición más madura que he realizado hasta el momento. Está presente en casi toda la trama, muy integrada, queriendo ser imperceptible, como debe ser en cualquier BSO. 

En la trama el niño lucha contra los monstruos que el mismo ha creado, pero el agotamiento no tarda en llegar. Sobrepasado por el infinito de papel en el que vive, cede en su lucha frente a un monstruo que escupe pintura a través de sus branquias y… hasta aquí puedo contar.

Por ahora os dejo con el trabajo pictórico, pinchando sobre las imágenes las podéis ver a mayor tamaño.

Bye!

Abrazo a Semo donde quiera que esté


“Kurosawa”, “el chinito”, “el indio”, quizás este último sea el más certero, pero pueden llamarle como deseen. José Pérez Semo, además de ser el actor que encarna al personaje de Waldo en “Élévation”, es representante del pueblo "mojos" de la Amazonia boliviana, es decir, un defensor del oxígeno planetario, hermano del cóndor y las secuoyas que acarician la capa de ozono.

“Se busca hombre de rasgos indígenas para corto, sin animo de lucro” era la frase que esgrimían los quinientos carteles del casting que puse en Barcelona. Sólo vinieron dos personas. Semo me llamó “Carlitos” desde el principio y yo no dudé en “ficharlo” para nuestro equipo. Durante el rodaje descubrí a un hombre de cultura inabarcable, lo conocía todo desde Nietzsche hasta el Photoshop. Cuando no le tocaba actuar se sentaba en una de las sillas junto al set de rodaje, envuelto en su mantón boliviano, parecía un santón, con una serenidad sobrenatural en la mirada, de esas miradas que no levantan ninguna brisa, miradas que acunan, viéndonos a todos después de ya haberlo visto todo.

Al finalizar el rodaje quedamos algún día para charlar y tomar algo en alguna de las terracitas del barrio de Gracia. Luego, cuando le llamé para mandarle la copia de “Élévation”, unos señores me dijeron que no conocían a ningún Pérez Semo, algo que me extrañó porque era el teléfono al que siempre le había llamado… Desde entonces no he vuelto a saber de él y mi teoría es que Semo es una deidad numinosa, un espíritu que vino de las entrañas de la selva a llenarme de magia y ahora, Semo, que significa árbol en su legua, se ramifica en mi cuerpo, llenando mis venas de sabia de secuoya, haciéndome crecer pensando en (O3).