Grace



El vuelo que me llevará rumbo a otro sueño sale hoy de madrugada. He tenido que sentarme encima de mis recuerdos para poder cerrar la maleta. Antes de enfundar el ordenador quiero escribir una letras y anochecer al piano, como tantas veces, por última vez, en este tiempo/espacio, Barcelona.
La fugacidad no me molesta pero me disgustan sus caprichos, tanto que  en ocasiones me miento y creo en el destino o me torno racionalista o católico... Quiso "Dios" que Grace y yo nos conociéramos sin tiempo para divertirnos más, en la última noche, junto al avión y la niebla.
La primavera trepa por el vestido de Grace y brota en su pelo.
Grace llena su boca de palabras, las apura tanto que a veces se le atragantan, entonces agita las manos como garabateando en el aire para liberarlas de la prisa y la emoción. Hablamos durante horas envueltos por un jazz improvisado y el sabor a té marroquí con limón rayado.
De la boca de Grace quiere salir el luto de un amor que ella se empeña en no dejar salir. Más tarde, habla de su pasión por el buen vino y ese recuerdo baña nuestras palabras de verdades como puños.  
Grace me lleva a su guarida, quiere enseñarme una hamaca que cruza su casa -un bonito salón donde cabe todo lo que necesita- y una batería de fotografías donde ella siempre está presente sin estarlo. 
Renunciar a Grace es difícil en tiempos donde la sonrisa escatima, su buena cara al mal tiempo es oro. Pero todo tiene su justo fin y al final las palabras se convierten en ropa floja y decidimos despedirnos con el abrazo de dos viajeros que parten en distintas direcciones, ese que te llena y te impulsa, calmando el deseo de piel, acariciando las heridas. 
De regreso a casa el reloj me engañaba diciéndome que sólo habían pasado cinco horas y es que, a pesar de conocernos el último día, Grace y yo buscamos un ratito donde congelar el tiempo. 




  

Profesor Carlos



Corrían tiempos difíciles en Barcelona. Días de entregar mi CV a recepcionistas que sin mirarme a los ojos decían "ya se puede ir, le llamaremos". Entonces subí por primera vez a la montaña, porque el colegio Singuerlín está en lo alto del barrio de Santa Coloma de Gramanet, Barcelona. Había concertado una cita con la directora, la finalidad era impartir clase de Educación Plástica y Visual en todos los cursos de secundaria. Pero la propuesta iba mucho más lejos, la directora buscaba a alguien capaz de despertar a todos esos niños, que se habían dormido por motivo de  las clases opiáceas de una mala docente.  La directora me escuchó y creo que estuvimos de acuerdo en todo. 
Al principio sólo eran unos pocos los que trabajaban duro, motivados por lo que llamé "el arte". Nunca hablamos de clases de platica sino de arte. Siempre he sido intransigente en una cosa, la única importante, la atención! A veces imitaba a Dalí "la diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco" o me ponía a dibujar a toda velocidad en la pizarra a "una sola línea y sin levantar la tiza". Al final de curso ya trabajábamos todos a un 100 x 100, incluso los más "problemáticos". Nunca quise escuchar demasiado los comentarios de otros profesores, el primer día de clase les dije "para mí, vosotros sois todos genios y así seréis tratados, con el mismo respeto y la misma intensidad como si de 30 picassos se tratara". Y lo cierto es que no me defraudaron, que endiabladamente inteligentes son, para lo bueno y para lo malo...
Recuerdo dos trabajos con mucho cariño, el primero fue un trabajo de grupo donde hicimos dos murales, una interpretación a ceras y collage de los Fusilamientos y La carga de los mamelucos de Goya. La implicación fue total y tuve que poner un 10 general. El otro trabajo fue un ejercicio de potenciación de la sensibilidad, como no, a la acuarela. Se trataba de dibujar una flor en sólo dos pinceladas y así descubrimos muchos "nudos" en algunos alumnos y también gran desparpajo en otros. A una niña le hice dibujar con los ojos cerrados y a otro niño garabatear sobre el suelo. No sé si conseguimos demasiado pero al menos fueron conscientes de su "nudo" y eso ya es suficiente. 
Ayer fue mi último día en el colegio. Tenemos un aula de profesores algo caótico, lleno de libros de otros años y exámenes que quizás esperen su muerte en algún San Juan. Allí hay una pared que muere de aburrimiento pues nuca nadie ha colgado nada en ella. Pedí permiso y colgué las mejores flores a la acuarela que jamás hayan crecido en Santa Coloma. De entre ellas había una que quedó al revés, era la mía, donde escribí "la belleza puebla en la libertad de poder ser uno mismo". Porque esos niños me permitieron ser yo y no sólo eso, también supieron aprovecharlo.
Mientras colgaba las flores, sentí unos enérgicos golpes en la puerta del despacho, eran unas alumnas que traían un regalo en nombre de la clase de 4º.  Un paquete bastante grande, forrado con un curioso papel de estilo infantil, donde había diseñado una puerta para abrirlo sin deteriorarlo. Dentro me encontré una cartulina en la que habían pegado un mural con sus fotos y junto a la que escribieron palabras preciosas, llenas de madurez y gratitud. La caja estaba llena de papelitos recortados y escarbando desenterré, para mi sorpresa, una paleta de cartón que llevaba pegadas unas acuarelas simulando ser los colores. Quisieron honrarme con su creatividad. 
De camino a casa, en la rutinaria línea 1 de metro, no pude retener unas dulces lagrimillas, quizás por la alegría de saber que el futuro todavía está en buenas manos. 
Gracias!!! 

en busca del lugar en que murió Pasolini

Y te vas encontrando a gente, en busca del lugar en que murió Pasolini.  Y se escucha la canción de nuevo, que maravilla, que gustazo.
Y te vas encontrando a gente... Ayer conocí a Laura, aunque ya la conocía sin conocerla, vamos, que la veía venir.  La primera ocasión en la que coincidimos sin coincidir fue en primero de carrera, en la clase de historia del arte que impartía el señor Antón Castro. Ella siempre interpelaba al capitán con ese convencimiento tan típico de la juventud, tan del Mayo Francés. Algunos, en silencio porque supongo la temían, la tachaban de "chulita". Pero bendita sea aquella persona que se atreva a dudar, a preguntar... por desgracia, a la gente aun le molesta que una clase se alargue más de la cuenta. Yo interrumpí sólo un vez al capitán, recuerdo que le pregunté la relación de Platón con la poesía... también recuerdo que lo hice con miedo y comedimiento, el foro podía tacharme de cualquier cosa... Antón no supo contestar o no quiso y yo pensé que mi pregunta no era tan importante y de hecho no lo era. Antón siempre intentaba velar por nuestro futuro artístico -de buena fe- con frases como "hoy en día, para ser artista, es mejor saber inglés que saber pintar". Y quizás no se equivocara tanto porque, para él, ser artista consistía en formar parte  del star system  o, como solía decir, "la primera división". Ayer, Laura y yo, coincidimos en que el cerebro, el hombre, la evolución y, como no, el arte, tienen mucho que ver con las emociones y sólo un poco con el inglés ;) También hablamos de la dopamina y como el ser humano fundamenta su vida en la búsqueda del placer, la recompensa de todo acto humano, y eso nos llevó al otro lado, al dolor, al mal entendimiento de éste que se produce en occidente y las relaciones sádicas entre seres humanos, eso nos llevó a Buda, al Tibet,  y así, viajando juntos, consumimos un auténtico placer de tarde.  
Y te vas encontrando gente y vas haciendo camino, exprimiendo el momento, cuidándote del deseo de arrancar una flor o echar raíces, nómada, contemplativo, en cualquier caso, motarra.




 

Duérmete Lobo en YouTube


Aquí tienen mi último corto express. Como ya comenté hace unos días, se grabó para el festival DiBa Express Online. Cuyas condiciones eran guionizar un corto de no más de tres minutos que se fundamentara  en la palabra "sueño" para luego grabarlo, editarlo y subirlo al servidor del festival. Todo ello en 10 días máximo. El resultado ya se puede ver en youtube.

                                 

No ganamos el premio, pero ganamos en experiencia y tenemos otro corto en el bolsillo. En un par de meses podré ver el trabajo con ojos limpios de ego y hacer una valoración justa. 
Quise contar esta historia desde la ambigüedad propia del sueño y, por lo tanto, inducir al espectador a que busque una explicación a ese final de la misma manera que si se hubiera despertado de un sueño. Y la explicación a ese final es bien conocida por todos aquellos que nos hemos enfrentado a nuestros miedos alguna vez ¿y qué pasará cuando descubras que el lobo eras tú? ¿qué ocurrirá cuando de repente te veas en la posibilidad de aniquilar al miedo que has alimentado durante años quién sabe con que fin? probablemente en ese momento tendrás miedo a morir tú con él, miedo a la autodestrucción, a fin de cuentas el miedo suele ser un galante encubridor del apego. Así que si estás preparado y quieres dar el paso, te verás cara a cara contigo mismo y tu seria compostura no durará demasiado ante tan evidente pantomima. Recuerden, no le deán de comer a su lobo, háganle reír 8D