Se dejaron cuerpo y alma para que pudiera ser

Carlos; Camila; Tonhito; Antía; Alberto; Dani; Elena; Estefanía; Jorge; Lucía; Noela; Sara; Sara; Zeus. 

Hay momentos en la vida en los que estás menos muerto, momentos y lugares por los que lloras y pataleas como un niño cuando finalmente se consumen. 
Estuve una semana en Ribadeo, grabando mi nuevo corto y os puedo asegurar que probé el paraíso. Pero "la felicidad es sólo si es compartida", como me dijo mi ya camarada Tonhito de Poi. Y yo he tenido la suerte de compartirla con un equipo de rodaje fantástico, que me arropó en todo momento con un cariño y una entrega potencialmente humana. 
Trabajamos sin descanso durante cuatro días, durmiendo el mínimo que exige el cuerpo, forzando la máquina a base de pasión y, como no, la comida hipergallega de La Casa de Lola.  Por las noche cenábamos en la propia casa donde grabábamos, la casa de Pepita, una casita de muñecas realizada a base de artesanía rural, un paraíso dentro de otro paraíso en las afueras de Ribadeo. Cenábamos todo el equipo en la misma mesa, cual tripulantes de un navío. Nunca hablábamos del rodaje, era momento para las bromas, la sonrisa y el disentimiento. Tonhito y Camila también se sentaban a la mesa, eran como unos padres hippies. Recuerdo a Camila dibujando una sirena mientras Tonhito nos tocaba una versión de Pimpinela a la guitarra. Además de buenos actores, son gente divertida, con buena vibración. 
La primera versión del corto, un boceto, se pudo ver en Ribadeo este sábado, debido a la clausura del festival On&Off. Pero la presentación oficial será en septiembre, aun tengo que afinarlo para que funcione plenamente y pueda alcanzar su máximo plástico y narrativo. 
Un beso muy grande a todos los compañeros que se dejaron cuerpo y alma para que pudiera ser.