Biorrelatos: Mi primo Ringo

La noche antes de la gran operación ningún humano consiguió conciliar el sueño en el área de observación del NC-r30 (neuropsychological center - room 30). El macaco elegido, MK10(Monkey number 10) tampoco durmió. Se pasó toda la noche haciendo alarde de su gran sentido del ritmo, batiendo el bambú contra los barrotes de la NC-r30. Era como si aquel pequeño ancestro de los hombres hubiera intuido su futuro.  Es por ello que MK10, el día de la operación, pudo disfrutar de un privilegio único para los elegidos. MK10 tuvo lo que los científicos llamaban un nombre sentimental. Decidieron llamarle Ringo,  en honor a su gran habilidad para la música percutora. Al día siguiente, su mejor amigo, el doctor FU,  abrió el diminuto cerebro del simio para ensamblarle un sofisticado sistema electrónico. A FU le temblaban las manos, le temblaban porque había una posibilidad entre diez de que Ringo y él ya no volvieran a comer pistachos juntos en la final de la Super Bowl. Pero todo salió "bien" y a partir de ese momento Ringo llevaría un botón pulsador en su cabeza con el que podría autoinfundirse impulsos eléctricos que a su vez inyectarían dosis ingentes de dopamina -el neurotransmisor del placer- en su sistema nervioso. Ringo no tardó en aprender a pecar y se pasó las tres semanas antes de su muerte masturbándose con su nuevo juguete. Murió de inanición, pues los macacos, según el informe de la NC-r30, optan siempre por el ahorro de recursos y siendo más sencilla la acción de pulsar un botón que la de pelar una banana, se decantó en todos los casos por lo primero. Su mente poco evolucionada únicamente veía la finalidad de las cosas pero obviaba siempre el camino que conduce a conseguirlas. 

3 comentarios:

Tamara dijo...

Jajaja.... moi bos estos últimos relatos coas súas ilustracións de colleita propia.
Xa facía tempo que non pasaba por aquí, e verdade é que todos estos novos persoaxes sorprendéronme gratamente....

Un biquiño

Anónimo dijo...

La piel no entiende de bits pero sabe de palabras. Y tus relatos son caricias que nos transportan en cada post a un increible mundo interior. Gracias por compartirlo con el ciberespacio :D


Gecar Niaga

Anónimo dijo...

Mmmmm ¿Si Darwin tenía razón?,ahora ya entiendo muchas cosas!!(Dijo el pollo a la ...pata)

Bicazos pequeño!


Papafritanga